sábado, 24 de septiembre de 2011

Una entrevista publicada en el diario El Observador de Uruguay (habla sobre mí)

Espectáculos - MÚSICA

“Siempre he sido un crápula, un impostor”

Antes de reiniciar su gira que lo llevará por primera vez a Estados Unidos, el cantautor español Joaquín Sabina habló con El Observador de algunos secretos que guardó durante muchas décadas

  • “Con mayor indulgencia me diría: ¿por qué tardaste tanto en llegar a ser feliz?”
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+ Daniel Viglione - 24.09.2011, 09:00 hs Texto: -A / A+

Desde su apartamento en Madrid, en pleno corazón del barrio Tirso de Molina, donde ahora es un vecino más que ya no regresa a altas horas de la noche completamente borracho o pasado de drogas, el cantautor español Joaquín Sabina habló con El Observador de cómo se siente en sus días previos a reiniciar su gira El penúltimo tren por Estados Unidos, la cual tuvo que suspender en mayo por encontrarse mal de salud y que recién el próximo 16 de octubre arranca en Nueva York para luego seguir por Los Ángeles y Miami.
Si bien en un principio el diálogo estaba enfocado en esto, en su último disco Vinagre y rosas y en su vida personal lejos de los excesos, el creador de Mentiras piadosas fue deslizando confesiones de todo tipo, “confesiones calientes” según sus propias palabras, desde su amor incondicional por una mujer argentina, Lucía Folino, pasando por la cantidad de canciones que existen y que uno ni sospecha que fueron escritas por él a las tierras que ha comprado en la vecina orilla y que, hasta ahora, eran un secreto bien guardado.
Así, de manera inesperada, dejando de lado por un instante el bombín, Sabina muestra en este diálogo su otra cara, la de un hombre que quiere saldar cuentas, sabiendo que le toca cerrar sus días de gloria pidiendo perdón.

La gira que lo trajo a Montevideo y que ahora lo llevará a Estados Unidos se llama El penúltimo tren, y esto es interesante, porque en casi toda su obra los trenes, las estaciones, los vagones, las vías y los andenes son imágenes que siempre están presentes. ¿Por qué es tan recurrente esta metáfora en sus canciones?
Los trenes son una imagen simbólica del paso del tiempo. Los vagones somos las personas, que pasamos sin dejar más que una imagen gris sobre la plataforma. Las vías son los carriles del destino, que por cierto no existe. Y esto lo recalco: el destino no existe. ¡Que muera el destino! Creo en un solo dios, mi musa, y ella no escribe el futuro.

¿Qué escribe esa musa entonces?
En realidad mi musa se llama Lucía Folino, una poeta, abogada, periodista y profesora argentina, nacida en Avellaneda en 1956, que por su proscripción se ha vuelto sumamente famosa en círculos de la alta política y en las inteligencias de espionaje. Ella está bajo el Proyecto Pandora, que ha develado algunos secretos importantes de organizaciones internacionales. La idea que subyace detrás de su trabajo es la esperanza de los pueblos, la de las buenas gentes que van acallando la marea humana de los malos, los piratas, los lascivos, los sodomitas y los bárbaros, raza espuria a la que he pertenecido cuando era más joven e imitaba a Bob Dylan. Para resumírtelo, tengo un cajón de la firma Pandora, y Lucía me inspira el 99,9% de la obra que produzco y que es mucho más de la que puedas suponer. ¿Pero preguntabas por los trenes? Bueno, los trenes pasan, y Lucía fue, durante mi juventud, la muchacha que veía pasar los trenes. Los cuerdos de atar le rompimos los boletos. La llamábamos la viuda, la maleta de droga. Yo mismo fui parte de esa matanza de toreros ingenuos. Nos enorgullecía andar entre varios manteando a Lucía. En honor a la verdad, los ambiciosos nos disputamos el corazón de la señora como guerreros. Te digo más, Serrat, con quien ya tenemos prácticamente terminado el disco con el que iremos de gira por Montevideo, que posiblemente se llame La orquesta del Titanic, me quiso birlar el amor de Lucía.

¿Pero quién es Lucía?
Te contaré algo que no creo que salga en Pongamos que hablo de Joaquín ni en Perdonen la tristeza o En carne viva. Mis biografías “oficiales” no dicen toda la verdad. Para nombrar a Lucía, la Folino, cuyo apellido necesito develar, utilizan nombres creados al efecto: Chispa, Leslie, Lucía Correa, Paula, Sonia, Jime entre las mujeres…

No entiendo… me perdí. ¿El penúltimo tren es como un viaje de confesiones o un viaje para saldar cuentas?
El penúltimo tren no, pero esto que te cuento a ti sí son confesiones. Me juré que, en esta penúltima etapa de mi vida, vivida a costa de las mujeres, iba a revelar los secretos que guardé durante tantas décadas, porque si no lo hago yo mismo nadie lo hará.

¿Estos secretos tienen que ver con que fue un falsificador de su propia vida, un impostor? Se lo digo por Mariano Zugasti… (En 1970 se exilia a Londres y lo hace falsificando su pasaporte con ese nombre)
Mariano Zugasti soy yo, y en consecuencia, soy todos los nombres que le he puesto a mis canciones cada vez que confeccioné con ellas un traje a medida, porque en el mercado hay muchas, muchísimas letras que ni sospechas que fueron escritas por mí. Hasta letras en inglés y francés. He escrito y cobro por todas ellas los beneficios de la SGAE, dado que BMG Ariola formó parte de Sony. No reniego de mi conducta porque siempre me he manejado en los negocios con lo que las leyes me han permitido. Por eso, robar un banco no es nada comparado con lo que yo he saqueado dentro de los marcos legales. Cuando vivía en Notting Hill trabajé como colaboracionista de los republicanos en los peores tugurios que ni te podrías imaginar, y aunque he probado muchas rayas nunca fui un yonqui ni un adicto. Como borracho sí, he sido bastante menos tolerable, porque vomitaba en los bares y mis amigos me tenían que llevar a mi casucha hecho un estropajo.

¿Y cómo recuerda esos tiempos?
Bueno, como siempre había comida disponible, recuerdo que ellos se cobraban el favor de llevarme a casa muy caro, dejándome amanecer con resaca y con la heladera vacía. Yo les increpaba diciendo que eran peores que las termitas y ellos me hablaban de Lucía. Yo babeaba y condescendía a no echarlos. Eran otros tiempos. Nuestros delitos prescribieron. Siempre he sido, y lo he dicho en varias notas, un traidor, un crápula, un impostor de la realidad. Pero, en el fondo, mi musa siempre supo que pese a mi maltrato psicológico yo la amaba y la sigo amando. Otra mujer en su lugar me habría denunciado ante la Liga de Padres de Familia.

¿Y ama cada ciudad que visita como ama a esa mujer? En este sentido, ¿qué representa Montevideo para usted? 
Montevideo es la tierra de mis amigos, no la conozco tan a fondo, pues cada vez que tengo un concierto en Uruguay lo dispongo de tal modo que pueda continuar alojado en Buenos Aires, en San Telmo, Retiro o Puerto Madero. Lo hago para tener una mejor visión de los sucesos que allí pasan, ya que tengo varias fincas en el vecino país. Además he comprado unas tierras en Junín, que son las mejores de América, y tengo un club de amigos allí que han hecho un trabajo en equipo muy bueno para mantener el silencio y la impunidad que vine gozando estos años. En Uruguay, Sergio, un chico que tiene vinculación con Pancho Varona, ha armado un club de admiradores muy importante: Ciudad Sabina, pero no sé mucho sobre ellos. ¿Debería darles la primicia sobre la liberación de Lucía por ser mis fans? ¡Que se jodan!, a veces la astucia vale más que la tosquedad de los pelmas que adulan.

Ya que está en plan confesión, ¿cuál es su mirada más sincera y cruel acerca de su vida y su obra luego de los excesos con el alcohol, la cocaína y una profunda depresión?
Lucía me salvó la vida. La he llamado con múltiples nombres representativos, la he bautizado como Jimena y he dicho que era fotógrafa peruana, como el personaje de Bryce Echenique en La amigdalitis de Tarzán, con el objeto de preservarla de aquellos que han querido quitármela, que no fueron pocos. El talento de esa mujer es gigante. Nunca he visto nada parecido, pese a que he conocido, bíblicamente hablando y no tanto, a cientos de mujeres casi tan inteligentes y bellas como mi adorada. El tema es que todo lo que he hecho lo he hecho con toda la mala intención de la que fui capaz, porque soy un hombre posesivo. Ahora que mis fuerzas están agotadas es diferente. Llegó el momento de revelarla y mira tú, te ha caído la lotería. ¿Cuál es mi mirada más sincera? No lo sé, pero nos hemos querido muchísimo aunque ya no estemos cerca ni tengamos contacto. Puedo decir esto sin el menor prurito de equivocarme. Esta es la voz más sincera de la que soy capaz.

¿Y qué piensan o qué le han dicho Rocío y Carmela, sus dos hijas, de esto y de su  nueva vida?
Están encantadas. Adoran a Lucía y siempre me piden que cuente esta historia. Ellas van a ser las primeras sorprendidas cuando les muestre esta nota.

¿Qué miedos le han quedado de lo muy mal que estuvo? ¿Cuál es su mayor pesadilla? ¿La tentación?…
Mi mayor pesadilla es tener que haberme mordido la lengua tantos años. Ahora no me importa nada y espero que este testamento sea suficiente para aclarar la cuestión. La tentación morirá conmigo. 

¿Qué fue lo peor que sitió durante los cuatro años que estuvo sin subirse a un escenario? ¿Qué pensó, cuál idea se le cruzó por la cabeza?
¿Hace falta que conteste? Desde que amanecía hasta que me iba a dormir mis palabras eran: ¿qué estará haciendo Lucía? Si te fijas, menciono su nombre en muchas canciones y hasta he dicho que fue mi primera mujer con la que me casé y me divorcié legalmente… Por supuesto que soy soltero y nunca he pasado por el registro civil y los juzgados me aterran.

Con todo esto, ¿cuánto tiempo soporta en silencio y en soledad?
Demasiado. Demasiado.

¿Podríamos decir que Vinagres y rosas es su disco más “literario”, un disco en el que ha cuidado mucho cada una de las palabras que escribió junto a Benjamín Prado?
Creo que el más literario es Dímelo en la calle. Y Benjamín… no me jodas… sabes bien porque lo conoces. Anulemos todas las preguntas relacionadas con el estereotipo.

Entonces, ¿cómo se lleva actualmente con el espejo? ¿A qué hombre ve cuando descubre su cara? ¿Qué le diría a aquel Sabina que todas las noches andaba metido en bares hasta la salida del sol? 
Le diría: ¡Jódete idiota! Antes de tener el amor de la mujer que amas prefieres ser un suicida millonario podrido de vivir. O tal vez, con mayor indulgencia me diría: ¿por qué tardaste tanto en llegar a ser feliz?

¿Pero es consciente de que mucha gente lo que quiere de usted es ver su caricatura? Digamos, a muchos les gusta escuchar más de su leyenda que de su vida cotidiana. ¿Será que a usted mismo le gusta hablar de su propia leyenda?
La única leyenda que tengo es que no he ganado nunca nada, excepto dinero.

¿Un bálsamo para su nueva vida?
Pintar es un gran alivio. De hecho, lo hago mucho mejor de lo que escribo.

En más de una ocasión ha dicho que la vida le ha dado una segunda oportunidad… En este sentido, si pudiera elegir, si le dan a elegir, ¿volvería a escoger la vida del viejo pirata cojo?
¿Y a ti qué te parece?

Acaba de cumplir 62 años y muchos amigos se han ido de esta vida… ¿se ha acostumbrado a la muerte? ¿Le tiene miedo a la muerte o al menos más respeto?
¡Vete a cagar! Esta pregunta que la conteste tu abuela.

En Vinagre y rosas usted canta algo así como “con 60, qué importa la talla de mis Calvin Klein”… ¿Qué otras cosas no importan a los 62?
Muchas, sería incapaz de nombrarlas aquí.

Si Dios, porque ya dijo que no cree que exista el destino, le concediera solo un deseo, ¿qué le pediría?
Que Lucía me perdone. Nada más.